La ambigüedad que subsiste

Amalia tiene flores muertas en el vientre y en las manos y en su cuello y en su seno y en su sexo. Se siente podrida sucia asquerosa. Todavía le duelen las costillas por soportar aquél peso muerto que hace un momento estaba sobre ella y que ahora se lava tranquilamente en la ducha, hasta canturreando. Amalia ni se ha movido del dormitorio. Para qué. … Continúa leyendo La ambigüedad que subsiste