Las pelusas, esas distinguidas señoras

Discúlpenme, pero en mi casa tengo pelusas con nombre propio. Son educadísimas, me saludan cuando llego y se despiden amablemente cuando marcho. Andan de un lado para otro, como con prisa a juzgar por como corren por el pasillo. Son muy elegantes, les gusta emperifollarse y a veces llevan peinados de siete pisos. También son muy intelectuales, todos los días hacen reuniones de rincón. Deben debatir asuntos importantes porque a veces se concentran muchas en el mismo sitio. No sé, yo nunca me meto en sus cosas. Compartimos baño y cuarto pero no puedo cobrarles parte del alquiler. Me sabe mal. ¡Ay! Cómo limpiar, si ellas siempre están en medio. Definitivamente no puedo. No puedo pedirles que se vayan.

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