Puntos de luz

No había Luna y tampoco farolas que entorpecieran con su resplandor naranja. Era verano, los grillos cantaban cumpliendo su deber y mis padres sacaban las mesas de picnic al fresco de la calle para cenar. Vivíamos en las afueras del pueblo, pegados a la rambla, un lugar escarpado de matorrales, tres higueras bordes, piedras redondas y gordas y algún somier oxidado arrastrado por los torrentes … Continúa leyendo Puntos de luz

Y los árboles sangran

¿Es necesario continuar un mundo en el que la sangre más fragante y pura no vale lo que un litro de petróleo, y el oro pesa más que la belleza, y un corazón, un pájaro, una rosa no tienen la importancia del uranio? «Rebelión», Ángela Figuera, Obras completas, 1991 (p. 144). Recuerdo el tiempo de la sangre. Eran hojas rojas, un rojo violento, en carne … Continúa leyendo Y los árboles sangran

La sutileza del pellizco

Paso de peatones. Rojo. Hay una bicicleta blanca atada a una señal de tráfico. Está oxidada, mojada. Mismo paso de peatones, la bicicleta está cubierta de nieve: blanco sobre blanco enrobinado. ¿Pasará frío? Verde. El tiempo para cruzar es muy corto. Rojo, verde, rojo. La bici tiene flores violetas en el cesto y sobre la rueda trasera. Hay una vela encendida que guarda tímida los … Continúa leyendo La sutileza del pellizco

El absurdo de la patata

Un hombre pierde un zapato. Le dicen por la calle: «Disculpe, caballero, tiene un agujero en su calcetín». El hombre apurado se mira el pie descalzo, «Uy, vaya contrariedad». Se pone colorado y no sabe cómo ocultar semejante boquete por donde le asoma el dedo gordo. Pasan unos niños y se mofan. El hombre más colorado todavía. Una viejita exclama escandalizada: «Vergüenza debería darle». Al … Continúa leyendo El absurdo de la patata

La inversión de la perspectiva

Enfrente de donde vivo hay una villa privada con pista de tenis y piscina rodeada de cipreses enanos y baladre blanco. De ese recinto ajardinado sale corriendo un niño descalzo y bañador naranja. Atraviesa la praderita de la villa golpeándose el pecho con los puños como los gorilas. De repente se sienta sobre el césped, toquetea allí y allá. Donde él ve un cojín verde … Continúa leyendo La inversión de la perspectiva

Con lugares a cuestas

Cambié las manos en Londres, los pies en Mumbai. Lisboa me abrió los ojos, Albuquerque los oídos. Seúl me ayudó a reemplazar el córtex cerebral. Nueva York me dejó el pelo lacio y en Vicente Noble recuperó su rizo, un rizo oscuro y estrecho. Ay, si mis caderas hablasen de La Habana. En Madrid mudé la piel, quizá por otra más dura. En Granada renové … Continúa leyendo Con lugares a cuestas