El desvío

Viajo en tren. Afuera llueve. A veces se ve el blanco de la nieve. Pero sobre todo llueve. Las gotas resbalan por el cristal de la ventanilla a la velocidad del convoy. Cruzan en diagonal y dibujan un único surco que marcó la primera gota. Todas desembocan en la línea principal que ya es un río caudaloso con ramificación de afluentes. De pronto, una gota se desvía. Hace su propio camino y va libre por el cristal en recorrido dislocado. Esa gota me hace feliz y le sonrío como si pudiera verme. Se desvanece por la chapa del vagón y yo, entonces, miro las vías del tren con sus tablones, sus cruces, sus anclajes… inamovibles. El tren las devora deprisa, fiel a su camino labrado. Reposo la cabeza en el respaldo y cierro los ojos, deseando fuertemente que el tren aprenda de la gota de lluvia descarriada.

Paisaje con tren volador de Gonzalo Endara Crow (1936-1996). El pintor del realismo mágico.

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