CREAdores EnPocasPalabras

Transparentes

Me volví transparente sin más. Así, de repente. No me dolió ni sentí nada especial. Simplemente me hice transparente. Desaparecí con ropa y todo, nada de ser la mujer invisible ni cosas raras. Estaba comiendo con unos amigos de risas. Todo bien. Con la emoción de las risas se me escapó un comentario privado que una de mis amigas me había confesado en intimidad y yo, hale, lo solté a bocajarro sobre la mesa. Realmente no fue algo transcendental, sin embargo, a mi amiga no le gustó y su mirada me cerró la boca, se acabaron las risas (al menos para mí). Me sentí mal. Mi intención no era ventilar su secreto a los cuatro vientos, pero se me escapó de la forma más tonta y absurda. Los demás continuaron su cháchara, hasta mi amiga se dio por satisfecha con su amonestación de ojos, pero yo ya tenía una bola en el estómago, un pellizco que me hacía sentirme mala amiga, mala persona. Deseé borrarme de la reunión, no me sentía digna de aquel alboroto. Fue entonces cuando me volví transparente. Me di cuenta de que nadie me hacía caso, no podían verme, yo tampoco podía verme los brazos, las manos, las piernas, el vientre… Mi sitio parecía estar vacío. Al principio, me resultó divertido y continué allí por ver si alguno de mis amigos se percataba. Nada. Permanecí callada, me daba miedo asustarlos. La velada terminó y mis amigos se fueron sin despedirse de mí. Pensé que sería algo pasajero, que al día siguiente mi cuerpo volvería a estar como siempre con todo su color. Pero no. Los días pasaban y esto no se iba. Al final, terminé acostumbrándome. Continuaba poniéndome ropa mitad por frío, mitad por si volvía a mi estado normal sin previo aviso, a saber dónde podría pasarme. Lo que peor llevaba era peinarme o maquillarme, no podía verme en el espejo. En el trabajo tampoco causó revuelo mi nueva no apariencia, a mis amigos no pareció importarles, ni a mi familia… Nada. Me borré. Me esfumé y la vida continuaba a mi alrededor como si yo nunca hubiera pisado por ella. Me he acostumbrado a dar paseos largos por lugares restringidos al público, total ahora… El otro día me atreví a cruzar el cordón de un museo para ver de cerca una obra y no sé cómo me choqué con algo. Me quedé atónita, allí no había nada ni… nadie, lo juro.

00-Magritte-Pompidou

Décalcomanie, 1966. René Magritte (1898-1967). Colección privada. Mucho más que surrealista. Filosofía en forma de pipa. Exposición en el Centre Pompidou de París.

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