CREAdores Letras para el café TranseÚntes

Al calor de Manhattan

Hoy, espero invitados.

Esta noche, la nieve ha golpeado con fuerza cada rincón de Manhattan y aún ahora, cerca del mediodía, parece imposible caminar por las calles. De hecho, la única persona que veo al asomarme al balcón es a un hombre que echa sal sobre la nieve y trata de limpiar la entrada de su hogar a golpe de pala: es un tipo decidido y, sobre todo, optimista.

Quizá no venga nadie, pero espero invitados. Les espero porque pienso que hay personas a las que merece la pena esperar. Merece la pena poner la mesa y abrir el vino, rescatar una vieja receta que sabes que les encanta y arreglarse para verles incluso si no tienes ganas; merecen la pena los improperios que escapan de tu boca cuando pasan quince minutos de la hora acordada y esos instantes de angustia posteriores en que te preguntas si haces bien manteniendo la esperanza de que llegarán.

Puede que no aparezcan, puede que deba recoger la mesa y buscar otro plan para esta tarde: una película, una siesta o un libro y una copa de vino. Puede que esta vez no merezca la pena.

Pese a todo, hoy, espero invitados.

rocio

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