EnClavedeVerso LeTRAS

Alta traición

Y no sé vosotros, pero después de ver los resultados de los congresos políticos de este fin de semana, me han entrado ganas de mirar las olas del Cantábrico, de brindar con un puñado de amigos y de volver a algún que otro personaje de la historia. Y joder, también me he acordado de la cara Íñigo Errejón al ver los resultados.

Se cumplía estos días el aniversario de la muerte del poeta mexicano José Emilio Pacheco, ocurrida en la ciudad de México a finales de enero del año 2014. Sobre la magnitud de su figura, maestro sin duda en el decir poético, pero excepcional también en el quehacer del crítico, he escrito ya en algunas ocasiones  (“Recuerdo de José Emilio Pacheco, Diario Información 28/01/2014; o en algunos trabajos académicos y conferencias). Es pública mi devoción por este hombre sencillo, cercano en la hechura de su obra y cultísimo en la formación de su imaginario. Un referente para su generación y un maestro para los jóvenes aprendices de intelectual. Apasionado en la escritura, agudo ensayista, poeta conversacional y poeta filosófico, cargó en sus espaldas la convulsa tradición literaria del México de las últimas décadas del siglo XX.

002n1pol-1
José Emilio Pacheco. Fuente: La Jornada

Estos días, escuchando a Pepa Bueno en Hoy por hoy en los eternos trayectos al trabajo, he recordado en varias ocasiones un poema de Pacheco que no he podido quitarme de la cabeza desde que lo leyera en No me preguntes cómo pasa el tiempo (1969)El poema se titula “Alta traición”, y me apetece compartirlo con vosotros en su versión final:

No amo a mi patria.
Su fulgor abstracto
            es inasible
Pero (aunque suene mal)
            daría la vida
por diez lugares suyos,
            cierta gente,
puertos, bosques de pinos,
            fortalezas,
una ciudad deshecha,
            gris, monstruosa,
varias figuras de su historia,
            montañas
—y tres o cuatro ríos.

El texto tiene un carácter político innegable, que persiguió al autor durante toda su vida. Tanto es así, que Pacheco escribió un breve y delicioso ensayo sobre el significado y los cambios en el poema que podéis consultar en este enlace [“Alta traición”, palabra en el tiempo], donde plantea una cuestión interesantísima sobre el significado mismo del texto literario. Es conocida su faceta de reescritor incansable, justificada en la necesidad de actualizar unos significados que inevitablemente completa el lector en tiempos diferentes:

El poema de 1966 se quedó en 1966. Hay demasiado que leer y es difícil que su lector de entonces vuelva a él. Si lo publico de nuevo es un texto del año en que reaparece; debo hacerle las modificaciones que no puedo resistir cuando lo releo tras mucho tiempo de no hacerlo. Estoy al servicio de los textos, no pretendo servirme de ellos.

No sé si habrá lectores en 2016 que no amen su patria, o que, como en la ironía de Pacheco, la patria no sea más que la intimidad de nuestros recuerdos, la felicidad de nuestras geografías y la grandilocuencia de nuestra gente frente a la intimidad de las banderas, la felicidad de las fronteras y la grandilocuencia de la política. Karmelo Iribarren imita a Pacheco en el poema “Lo demás son historias”:

Mi mujer y mi hija,
estas paredes y estos libros,
un puñado de amigos
que me quieren
-y a los que quiero de verdad-,
las olas del Cantábrico
en septiembre,
tres bares, cuatro
con el garito de la playa.
Aunque sé que me dejo
algunas cosas, puedo decir
que, de ser algo, ésa es mi patria.
Lo demás son historias.

Vivimos en un momento en el que la política lo ha colonizado todo. Hay interés informativo, sobreinformación, verdades y postverdades y quizá un exceso de patrias con mayúsculas. Ante la dificultad de vertebrar una opción feliz, sin cavernas ni listillos, sin puños cerrados ni banderas, estos días me acordaba del himno discreto del hombre y la mujer que vuelven a la intimidad de las cosas pequeñas, que ven de largo la gabardina de los héroes. “Alta traición”. Y no sé vosotros, pero después de ver los resultados de los congresos políticos de este fin de semana, y mira que mi politicómetro esta alto, me han entrado ganas de mirar las olas del Cantábrico, de brindar con un puñado de amigos y  de volver a algún que otro personaje de la historia.

Y joder, también me he acordado de la cara de Íñigo Errejón al ver los resultados. Tío, su fulgor abstracto es inasible, el de la patria, y tu puñado de amigos ya no son los de entonces. Sigue dando la vida por tres o cuatro ideas, alguna que otra gente, que ya vendrá la vida más en serio. Lo demás son historias.

Alta traición.jpg

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s